Lo noto muy duro y me gusta

masa4

Se trata de una historia ficticia que escribí en cierta ocasión como compensación a un tío con el que estuve a punto de tener sexo pero finalmente me arrepentí.

Sara masa41Imagino cómo me besas en el ascensor antes de llegar a casa, casi siento cómo se me eriza el vello ante el contacto de tus labios rozando mi cuello, y me veo buscando tu pecho con la respiración alterada bajo la ropa apenas traspasado el umbral…sujetando tú mi cabeza entre tus manos mientras nuestras lenguas se buscan húmedas e inquietas. Sé que te guiaría hacia el dormitorio sin más preámbulos empujándote con suavidad mientras intentaba deshacerme del calzado que quedaría inmóvil en el pasillo, sin dejar tú de sujetar mi cabeza, nuestras lenguas de moverse fundiéndose en un beso sin fin. Tus piernas al toparse con la cama se doblarían, cayendo sobre tu espalda con suavidad entre el crujido de las sábanas, arrastrando mi cuerpo sobre ti en tu caída. Tus manos dejarían mi cabeza para buscar mi espalda bajo el suéter, deshaciendo con dedos ágiles el cierre del sujetador. Siento liberarse de la opresión mis pechos, mientras irguiéndome a duras penas me libero de toda ropa en mi torso, mostrándote mis tetas, los pezones a punto de estallar, que tú miras mientras sientes la erección que te invade y a tu vez te deshaces de la camisa con urgencia, casi con violencia.

Otra vez fundidos en un abrazo ávido, nuestros torsos desnudos se buscan, sintiendo una plácida calidez, suave piel sobre piel. No es suficiente, nuestro deseo aumenta sin freno, y uno a otro nos liberamos con torpe prisa del pantalón quedando sólo nuestra ropa interior como barrera entre nuestros sexos que ya arden al sentirse a través de ella. Percibo una cálida humedad que llena mi zona más íntima mientras tus manos buscan bajo mi lencería, y aprovechas el estremecimiento que me hace incorporar levemente mi cuerpo para besar mis pechos con una suavidad inusitada que contrasta con el deseo tan ardiente que nos arrebata. Mordisqueando cuidadosamente mis pezones, consigues que mi excitación me lleve a buscar tu pene a través de la ropa interior, y lo encuentro duro, potente, siento que al tocarte un leve gemido sale de algún lugar indefinido de tu cuerpo.

A duras penas puedo dejar de acariciar el vigor que te proporciona la juventud el tiempo justo para liberarlo de su encierro, y una vez ante mis ojos, perfección morfológica, tamaño justo, rigidez exacta, sonrosado el glande, apetitoso, no puedo evitarlo, deseo lamerlo; aproximo mis labios a él, beso toda su longitud, tu escroto contraído, el interior de tus muslos que se abren esperando recibir lo que percibes que vas a recibir…mi lengua recorre toda su longitud dejando un rastro de saliva que lo lubrica y lo tensa más si cabe, y lo introduzco en mi boca, con suavidad, sin movimientos bruscos, entrando hasta abajo, en movimiento pausado, acompañando con la lengua que lame el glande, acompañando con un subir y bajar de la mano que lo sujeta firme, que lo mantiene dentro de la boca mientras tú te contorsionas en espasmos de placer, llevando tus manos a los rizos de mi cabello como para invitarme a continuar.

Lo noto muy duro y me gusta hacer lo que estoy haciendo, me gusta chuparlo, siento el sabor de tu semen por las ínfimas gotas que van escapando a mi boca… Continuara

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